Saturday, December 7, 2013

TRAMPAS

“El que inventó la ley inventó la trampa, para utilizar esta última  más que la primera"

Advertencia: Antes de comprar un seguro de vida, para cuando se muera(?) lea detenidamente todo lo que tiene que firmar para obtenerlo, incluyendo esas letricas minúsculas que aparecen al final de cada contrato y que uno incautamente firma  sin poderlas leer, pues es muy posible que cuando usted se vaya para allá arriba o un poco más lejos y sus familiares  hagan la reclamación correspondiente del dinero que usted cree  que les dejó en dicho seguro para que ellos puedan seguir tirando, no es de sorprender que en los documentos se encuentren con una clausula, que usted no pudo leer cuando firmó, que exprese lo siguiente: "Los beneficiarios de esta póliza de seguro obtendrán los beneficios en ella señalada, siempre y cuando el fallecido lo fué porque le cayó encima de la cabeza la Estación Internacional Espacial con todos sus tripulantes a bordo" y producto de lo anterior, estoy seguro que usted, por donde quiera que esté, va a ver llegar a sus “beneficiarios” más rápido de lo que creia, impulsados por ataques masivos al corazón ante la noticia que recibieron de que no hay nada para nadie. Esas y otras trampas  son de las cuales trato de alertar en la siguiente crónica.

Todo parece indicar que desde que Sherlock Holmes, el famoso detective”que lo sabía todo y lo que no se lo imaginaba” como decía un personaje radial creación del escritor y amigo Alberto Luberta, comenzó a hacer sus descubrimientos para atrapar criminales, apoyado por su fiel lupa, debimos darnos cuenta que en este mundo publicitario que nos ha tocado vivir, uno tendría que convertirse en un émulo de Holmes, para obtener buena vista de aguila, producida ya no por una potente una lupa sino con un poderoso telescopio como los que usa la NASA, para evitar que nos hagan trampas en algún artículo que quisieramos comprar.
Me explico: resulta ser que en la actualidad no se puede confiar en la letra impresa, sea en prensa escrita o por televisión, que le venda algo muy barato o trate, como que cuesta verdaderamente un peso y se lo están vendiendo a diez centavos,o que le ofrezcan algún servicio casi regalado sin antes leer, o por lo menos intentarlo con el apoyo hasta de dicho telescopio, las letricas microscópicas que aparecerán al final del anuncio publicitario que usted acaba de leer en su parte superior. Porque en la inferior es donde radica lo verdadero de la oferta con la que lo quieren “clavar”. Basado en lo aquí planteado no resulta nada extraño encontrar un anuncio de una agencia de venta de autos, donde con letras grandes  le ofrecen hasta el último modelo que aún no ha salido al mercado, con un un increíble, aunque usted no lo crea, cero dinero de entrada, cero cargos de financiamiento, y además le ofrecen pagarle hasta cinco mil dolares por su auto usado, aunque esté requeteusado y sea de los que van de cero a sesenta millas en tres horas y treinta minutos. Pero cuidado, pues al final del anuncio aparecerán las dichosas letricas chiquitas que usted, si posee una buena lupa podrá leer y que, sin temor a equivocarnos, le dirán más o menos lo siguiente:”Esta oferta es solamente válida para todo aquel que tenga mejor crédito que un Bill Gates  o pariente cercano a él, y una cuenta de banco que no la pueda brincar ni un canguro con ganas de dar saltos”, como diría un guajiro de mi tierra.
Lo real es que dicho anuncio debió decir: si no tiene crédito o mucho dinero cachirulo(cash) ni se porte por aquí y siga con su cacharro o a pie.
En los anuncios radiales, como no existen letras chiquitas, la parte engañosa se la encargan a un locutor, realmente una ametralladora parlante, que al final del comercial dirá más de diez mil palabras en menos de diez segundos y que usted jamás las entenderá ni aunque tenga las orejas del lobo feroz, del clâsico cuento de La Caperucita Roja, que las tenía para escuchar mejor. Ahora bien.Donde si hay que tener extremo cuidado es en la publicidad relacionada con la salud donde entre otras cosas le anuncian milagrosos métodos para que esas ciento ochenta libras de más que tiene en su cuerpo pueda bajarlas en una semana: Las mismas  ciento ochenta libras que adquirió en seis años entrandole puercamente al puerco y a otras chucherias. Lo real es que las letricas chiquitas de ese comercial lo que dicen es, que tiene que correr 200 millas diarias y comer agua nada más y así y todo no se le garantizará nada de lo que usted espera lograr al adquirir esos pomos de pastillas  elaboradas con nada creible científicamente.También debe tener mucho cuidado  cuando lo vayan a operar de algo. Lea bien todo el contrato que siempre le hacen firmar antes de una operación, pues si por casualidad le operan la nariz y lo ponen a oler por el oido y al final de dicho contrato las letricas chiquitas decian que el cirujano no es responsable por cualquier error que cometa durante la operación, usted no podrá ni demandar tratando de lograr una justa compensación económica y tendrá que seguir oliendo por donde ya lo pusieron a olfatear.
Sobre las trampas existentes en casi todo lo que nos rodea en la acualidad, sin incluir las relacionadas a la política que se pueden leer en algo que ya hace algún tiempo publiqué en este mismo blog titulado DICCIONARIO POLITICO, se pudiera escribir una enciclopedia, pero ese no es el objetivo. Me conformo con darle algunos consejos. Tenga siempre a mano una lupa que sea capaz de convertir visualmente una hormiga en un elefante para que pueda leer las pequeñas letras en un contrato o en un anuncio publicitario.Sobre los anuncios radiales déjelos al Lobo Feróz y que el que a usted le quiera hacer trampas, que se busque a otro a quien comer.

Escribe: Modesto Reyes Canto.

Arte:Karen Reyes.

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